domingo, 12 de abril de 2015




También esto pasará.
Milena Busquets. Editorial Anagrama. 176 páginas.

Afrontar la pérdida

Tenía curiosidad por llegar a esta novela, ya que se está convirtiendo en todo un fenómeno editorial y está teniendo el reconocimiento y admiración de muchos lectores.

Hace tiempo leí que lo peor que nos puede pasar en vida no es nuestra propia muerte puesto que cuando llega no tenemos capacidad para sentirla,  lo peor es la muerte de nuestros seres queridos pues una parte de nosotros muere con ellos y tenemos que seguir viviendo con ese lastre durante el resto de nuestros días. 

Y es en estos terrenos donde se mueve También esto pasará.. Milena Busquets trata de explicarnos qué secuelas nos deja la pérdida de un ser querido y cómo tratamos de reinventarnos para superarlas o al menos sobrellevarlas de la mejor manera posible.

Blanca, la protagonista,  tiene una vida en la que prima la ligereza. Nos hace toda una declaración de intenciones al decir que “la ligereza es una forma de elegancia. Vivir con ligereza y alegría es dificilísimo”. Y las consecuencias de esta manera de vivir llegados a la cuarentena es la inestabilidad sentimental, amigos que siguen viviendo como si tuvieran 20 años, incertidumbre laboral. En ciertos pasajes de la novela parece que Blanca y sus amigas son las chicas de Sexo en Nueva York veraneando en Cadaqués.

Bajo estas premisas, la pérdida del referente materno supone dejar todavía más al descubierto todo lo que está por hacer y no se ha hecho.  El tiempo pasa y hay que ir adaptándose a cada nueva etapa de la vida.

El principal problema de la novela es, precisamente, su protagonista. La autora quiere mostrarnos el camino para transitar este periodo difícil, pero no parece que su personaje tenga suficiente empaque como para recorrerlo. Una persona de 40 años que se comporta en muchos casos como una adolescente no está preparada para asimilar toda una lección de vida que es la pérdida de nuestros padres. Llegados a los 40, Blanca no  puede hacer las mismas cosas que hacía a los 20, por mucho que nos sintamos perdidos y huérfanos en la vida.

La novela se ambienta en Cadaqués, donde la protagonista ha veraneado desde la infancia y uno de los aciertos de Milena Busquets es trasladarnos todo el paisaje, las sensaciones y olores de un pueblo costero mediterráneo. Prácticamente sentimos la sal de mar y la arena de la playa pegadas en nuestra piel y podemos quedarnos embriagados mirando a ese mar al que Blanca acude para aliviar su pesadumbre.

Además, el libro gana enteros a la hora de explicar la pesadumbre y la desorientación que sentimos ante una pérdida de tal calibre. La autora escribe desde dentro y nos identificamos plenamente con una Blanca hecha jirones y buscando algún faro que la saque de la tormenta donde habita desde  el fatal acontecimiento. La novela se nos presenta humana, cercana y sensible, sin caer en un exceso de sentimentalismo o tragedia.

En definitiva, Milena Busquets demuestra buenas maneras con este libro aunque el resultado final no sea redondo.

A destacar.

La profundidad que alcanza en algunos momentos.

Cadaqués. Un pueblo que se transforma en un estado de ánimo.




1 comentario:

  1. Muy buena críttica. Una opinión bien desgranada ayuda a elegir a los que no sabemos muy bien qué leer :)

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