También esto pasará.
Milena Busquets. Editorial
Anagrama. 176 páginas.
Afrontar la pérdida
Tenía
curiosidad por llegar a esta novela, ya que se está convirtiendo en todo un
fenómeno editorial y está teniendo el reconocimiento y admiración de muchos lectores.
Hace
tiempo leí que lo peor que nos puede pasar en vida no es nuestra propia muerte
puesto que cuando llega no tenemos capacidad para sentirla, lo peor es la muerte de nuestros seres
queridos pues una parte de nosotros muere con ellos y tenemos que seguir
viviendo con ese lastre durante el resto de nuestros días.
Y es en estos
terrenos donde se mueve También
esto pasará.. Milena Busquets trata de explicarnos qué secuelas
nos deja la pérdida de un ser querido y cómo tratamos de reinventarnos para
superarlas o al menos sobrellevarlas de la mejor manera posible.
Blanca,
la protagonista, tiene una vida en la
que prima la ligereza. Nos hace toda una declaración de intenciones al decir
que “la ligereza es una forma de elegancia. Vivir con ligereza y alegría es
dificilísimo”. Y las consecuencias de esta manera de vivir llegados a la
cuarentena es la inestabilidad sentimental, amigos que siguen viviendo como si
tuvieran 20 años, incertidumbre laboral. En ciertos pasajes de la novela parece
que Blanca y sus amigas son las chicas de Sexo en Nueva York veraneando en
Cadaqués.
Bajo
estas premisas, la pérdida del referente materno supone dejar todavía más al
descubierto todo lo que está por hacer y no se ha hecho. El tiempo pasa y hay que ir adaptándose a
cada nueva etapa de la vida.
El
principal problema de la novela es, precisamente, su protagonista. La autora
quiere mostrarnos el camino para transitar este periodo difícil, pero no parece
que su personaje tenga suficiente empaque como para recorrerlo. Una persona de
40 años que se comporta en muchos casos como una adolescente no está preparada
para asimilar toda una lección de vida que es la pérdida de nuestros padres. Llegados
a los 40, Blanca no puede hacer las
mismas cosas que hacía a los 20, por mucho que nos sintamos perdidos y
huérfanos en la vida.
La
novela se ambienta en Cadaqués, donde la protagonista ha veraneado desde la
infancia y uno de los aciertos de Milena Busquets es trasladarnos todo el
paisaje, las sensaciones y olores de un pueblo costero mediterráneo.
Prácticamente sentimos la sal de mar y la arena de la playa pegadas en nuestra
piel y podemos quedarnos embriagados mirando a ese mar al
que Blanca acude para aliviar su pesadumbre.
Además,
el libro gana enteros a la hora de explicar la pesadumbre y la desorientación
que sentimos ante una pérdida de tal calibre. La autora escribe desde dentro y nos
identificamos plenamente con una Blanca hecha jirones y buscando algún faro que
la saque de la tormenta donde habita desde
el fatal acontecimiento. La novela se nos presenta humana, cercana y
sensible, sin caer en un exceso de sentimentalismo o tragedia.
En
definitiva, Milena Busquets demuestra buenas maneras con este libro aunque el
resultado final no sea redondo.
A destacar.
La
profundidad que alcanza en algunos momentos.
Cadaqués.
Un pueblo que se transforma en un estado de ánimo.

Muy buena críttica. Una opinión bien desgranada ayuda a elegir a los que no sabemos muy bien qué leer :)
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