miércoles, 8 de abril de 2015



La pequeña comunista que no sonreía nunca
Lola Lafon. Editorial Anagrama. 288 páginas.

Más rápido, más alto, más fuerte

¿De qué están hechas esas personas que consiguen realizar una hazaña deportiva  perfecta? ¿Son iguales que nosotros? ¿Qué hacen para conseguir ese punto diferenciador? ¿Por qué encandilan sus gestas a tanta gente? Todas estas preguntas suponen el punto de partida del libro de Lola Lafon.

La obra se centra en Nadia Comaneci, una de las gimnastas más importantes de la historia. Con sólo 13 años consiguió en unos Juegos Olímpicos el primer 10 de la historia de la gimnasia y se metió en el bolsillo al mundo entero con sus acrobacias imposibles ejecutadas de una manera sencillamente bella e impresionante.

Lola Lafon intenta explicar qué hay detrás de esa imagen pública de triunfadora y niña prodigio de la protagonista de la novela. Lo hace narrando los hechos más trascendentes de la vida de la gimnasta rumana y poniendo voz a lo que dijeron los personajes que participaron en ellos. Nadia se convertirá de la noche a la mañana en una niña venerada y exigida por todo el mundo, que se ve obligada a prescindir de su infancia y adolescencia, sacrificadas por la competición deportiva y por el hecho de ser el icono de la dictadura de Ceacescu.

El lector deberá asistir y reflexionar sobre el camino que le llevó al éxito: dietas que se quedan a dos pasos de la anorexia, lesiones constantes que afectan al crecimiento y normal desarrollo de las niñas, tratamientos médicos para neutralizar o retrasar el máximo de tiempo la regla… ¿El fin justifica los medios?¿ Prima  sobre la salud de la gimnasta, el deseo y la admiración de millones de personas por ver al hada rumana hacer piruetas imposibles?

La autora quiere dejar constancia también de  las dificultades que los rumanos tenían que sortear a medida que el régimen de Ceaucescu empezó a degenerar y venirse abajo. Como la paciencia y la resignación eran las únicas armas de un pueblo que ya no creía en los ideales y las pautas que marcaba su máximo mandatario, pero que no podía rebelarse contra ellos. Convivir con el racionamiento de alimentos, la corrupción, los exámenes ginecológicos arbitrarios, el frío, la falta de medios, etc. fue un precio demasiado alto para que la sociedad rumana pudiera avanzar hacia cotas mínimamente respetables de bienestar. Pero la llegada del capitalismo tampoco fue el paraíso prometido, pues dejó a millones de personas en peores condiciones que las que tenían antes de la caída de Ceaucescu. Así pues, al final cambian las caras de los que mandan, pero no se resuelven los problemas estructurales. ¿De qué sirve poder expresarte o reunirte libremente si no tienes para comer?, se preguntan muchos.

En otro orden de cosas, el estilo de la obra  viene jalonado por las ganas y pasión que la autora ha puesto, y le permite introducirse y guiar al lector con facilidad por la Rumanía de los últimos 40 años y por el mundo de la gimnasia de élite.

Es muy interesante el recurso que muestra la autora en sus diálogos ficticios con Nadia Comaneci. En efecto, en ellos la misma autora se transforma en la Nadia actual que debe aprobar el contenido de los capítulos del libro corrigiendo, suprimiendo o añadiendo lo que estime conveniente. Así pues, esta técnica le sirve a Lola Lafon para dar una nueva perspectiva al punto de vista en el que en principio se presentan diversos temas: la sumisión del pueblo rumano, la explotación de las niñas gimnastas, el papel del entrenador de Nadia… 

En conclusión, Lafon nos ha regalado una obra que se hace fácil y entretenida al lector, sin perder por ello un ápice de profundidad y reflexión. Una gran obra.

A destacar:

Los claroscuros del comportamiento de la protagonista.

La denuncia de la hipocresía de buena parte de la sociedad occidental actual.

El retrato de la vida en la Rumanía de Ceaucescu.







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