La pequeña comunista que no sonreía nunca
Lola Lafon. Editorial
Anagrama. 288 páginas.
Más rápido, más alto, más fuerte
¿De qué están hechas esas personas que consiguen
realizar una hazaña deportiva perfecta? ¿Son
iguales que nosotros? ¿Qué hacen para conseguir ese punto diferenciador? ¿Por
qué encandilan sus gestas a tanta gente? Todas estas preguntas suponen el punto
de partida del libro de Lola Lafon.
La obra se centra en Nadia Comaneci, una de las
gimnastas más importantes de la historia. Con sólo 13 años consiguió en unos
Juegos Olímpicos el primer 10 de la historia de la gimnasia y se metió en el
bolsillo al mundo entero con sus acrobacias imposibles ejecutadas de una manera
sencillamente bella e impresionante.
Lola Lafon intenta explicar qué hay detrás de esa
imagen pública de triunfadora y niña prodigio de la protagonista de la novela.
Lo hace narrando los hechos más trascendentes de la vida de la gimnasta rumana y
poniendo voz a lo que dijeron los personajes que participaron en ellos. Nadia se convertirá de la noche a la mañana en una niña
venerada y exigida por todo el mundo, que se ve obligada a prescindir de su
infancia y adolescencia, sacrificadas por la competición deportiva y por el hecho
de ser el icono de la dictadura de Ceacescu.
El lector deberá asistir y reflexionar sobre el camino
que le llevó al éxito: dietas que se quedan a dos pasos de la anorexia,
lesiones constantes que afectan al crecimiento y normal desarrollo de las
niñas, tratamientos médicos para neutralizar o retrasar el máximo de tiempo la
regla… ¿El fin justifica los medios?¿ Prima sobre la salud de la gimnasta, el deseo y la
admiración de millones de personas por ver al hada rumana hacer piruetas
imposibles?
La autora quiere dejar constancia también de las dificultades que los rumanos tenían que
sortear a medida que el régimen de Ceaucescu empezó a degenerar y venirse
abajo. Como la paciencia y la resignación eran las únicas armas de un pueblo
que ya no creía en los ideales y las pautas que marcaba su máximo mandatario,
pero que no podía rebelarse contra ellos. Convivir con el racionamiento de
alimentos, la corrupción, los exámenes ginecológicos arbitrarios, el frío, la
falta de medios, etc. fue un precio demasiado alto para que la sociedad rumana
pudiera avanzar hacia cotas mínimamente respetables de bienestar. Pero la llegada del capitalismo tampoco fue el paraíso
prometido, pues dejó a millones de personas en peores condiciones que las que
tenían antes de la caída de Ceaucescu. Así pues, al final cambian las caras de
los que mandan, pero no se resuelven los problemas estructurales. ¿De qué sirve
poder expresarte o reunirte libremente si no tienes para comer?, se preguntan
muchos.
En otro orden de cosas, el estilo de la obra viene jalonado por las ganas y pasión que la
autora ha puesto, y le permite introducirse y guiar al lector con facilidad por
la Rumanía de los últimos 40 años y por el mundo de la gimnasia de élite.
Es muy interesante el recurso que muestra la autora en
sus diálogos ficticios con Nadia Comaneci. En efecto, en ellos la misma autora se
transforma en la Nadia actual que debe aprobar el contenido de los capítulos
del libro corrigiendo, suprimiendo o añadiendo lo que estime conveniente. Así
pues, esta técnica le sirve a Lola Lafon para dar una nueva perspectiva al
punto de vista en el que en principio se presentan diversos temas: la sumisión
del pueblo rumano, la explotación de las niñas gimnastas, el papel del
entrenador de Nadia…
En conclusión, Lafon nos ha regalado una obra que se
hace fácil y entretenida al lector, sin perder por ello un ápice de profundidad
y reflexión. Una gran obra.
A destacar:
Los claroscuros del comportamiento de la
protagonista.
La denuncia de la hipocresía de buena parte de la
sociedad occidental actual.
El retrato de la vida en la Rumanía de Ceaucescu.

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